La innovación, comienza a perfilarse en la propia mente del ser humano, a través de un pensamiento crítico se comienzan a revisar y enfrentar ideas y soluciones para escenarios existentes. En especial aquellos que, o han dejado de funcionar a pesar de las mejoras añadidas, o su coste de oportunidad ya no lo justifican.
La mayoría de las veces, el innovador se enfrenta con sus ideas a los límites de la visión de la sociedad, y es en ese territorio nuevo donde la innovación construye, idea e ingenia el futuro.
Pero para llegar a este límite o frontera entre la visión del pasado y la ideación del futuro, el innovador y la sociedad, deben utilizar el lenguaje para enfrentar y poner en diálogo el espacio entre ambas posiciones.
"Los límites del lenguaje, son los límites de mi mundo"
Ludwig Wittgenstein
Aplicando un pensamiento racionalista, la innovación se replantea como un sistema que cuestiona todo lo existente, para posteriormente validar una metodología científica que, señala especialmente aquello que ha perdido su sentido y/o utilidad en el día a día.
Este enfrentamiento, pone especial énfasis, en aquellos modelos o propuestas que desde un punto de vista de la sociedad (personas de a pie) ya no perciben su propuesta de valor o han perdido en ellos toda su confianza.
Como decía Schumpeter, la innovación es un proceso de destrucción creativa.
A lo largo de la Historia los procesos de innovación se han podido clasificar en dos tipos, en base a los criterios de su propuesta del valor:
Innovación Aditiva: la innovación aditiva se centra en añadir elementos o capas a lo ya existente, complementando o mejorando lo que ya existe. Se parte de modelos de utilidad con valor, que solo precisan pequeñas mejoras que supongan un incremento de su ventaja competitiva.
Innovación Disruptiva: el concepto proviene de la teoría de la tecnología disruptiva que fue acuñada por primera vez por el profesor de Harvard, Clayton M. Christensen (1997). La innovación disruptiva, es cuando se propone un cambio absoluto de lo existente, rompiendo con el pasado y replanteando un paradigma nuevo de la propuesta de valor.
Pero la cuestión realmente importante es determinar cuando la innovación debe pasar de ser aditiva, para convertirse en disruptiva. En los últimos escenarios analizados, se identifica un denominador común en todos ellos, un cambio en el estado de la técnica (innovación tecnológica) que plantea un nuevo punto de partida más eficiente para resolver una necesidad. Pero si analizamos el fondo de la mayoría de los grandes cambios nos encontramos dos elementos de gran peso:
- PÉRDIDA DE CONFIANZA: Este concepto viene asociado a la idea de un fallo sistémico mal gestionado, donde numerosos parches, resuelve un problema que no era el inicial y que en la medida que se buscan soluciones aditivas estas no aportan más valor, sino deterioran la propuesta de valor con cada nueva iteracción.
- CAMBIO DE NECESIDADES: Una visión en conjunto de todos los cambios, ayuda a entender cómo evolucionan la percepción de las necesidades de las diferentes sociedades. Estos cambios determinan un cambio profundo de la génesis del problema que una determinada solución resolvía. Pero también puede suceder que, que el cambio en el estado de la técnica haya resuelto elementos de eficiencia que permitían resolver mejor una determinada necesidad, y esto plantee que estamos en un proceso de resolución de un cambio más profundo o complejo del análisis de las necesidades, que por primera vez se puede comenzar a tratar. Sea como fuere, la necesidad de fondo ha cambiado y se precisa una solución nueva.
Por este motivo parece interesante que se abra un espacio para analizar ideas, ideas que ayuden a abrir la mente para adelantarse al pensamiento de la sociedad, o por lo menos para iniciar un debate que permita explorar las oportunidades que se abren al mundo. Para este fin analizaremos libros, artículos y vídeos que alimenten este análisis y debate sobre el cambio cultural de la tecnología.
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